¿Qué es NISEV?

Introducción

Cada cuatro minutos un niño muere prematuramente en alguna carretera del mundo. Otros cientos sufren traumatismos, muchos de ellos graves. Estos hechos dolorosos provocan sufrimientos y penurias inconmensurables y, en ocasiones, dificultades económicas para las familias y los amigos. Además, suponen un costo para los valiosos recursos que las sociedades deben desviar de otros acuciantes problemas de salud y desarrollo.

En los países en fase de rápida motorización, muchos de ellos países de medianos ingresos, las carreteras se suelen construir sin tener debidamente en cuenta a las comunidades por las que pasan. Históricamente, este fue también el caso en los países de altos ingresos. Es imprescindible cambiar de mentalidad para asegurar que las carreteras de todas partes sean seguras y satisfagan las necesidades de los usuarios, especialmente los niños, pero también otros grupos vulnerables tales como peatones, ciclistas y motociclistas.

En el año 2013, el 36% de los fallecidos en Ecuador a causa de siniestros de tránsito, eran menores de 19 años[1].

Según datos proporcionados por la Agencia Nacional de Tránsito de Ecuador (ANT)[2], durante el año 2015, fallecieron 227 niños de entre 0 y 15 años a causa de siniestros viales; en lo que va del 2016 (enero – julio), han fallecido 91 menores en el mismo rango de edad, un 40% del total de fallecidos durante el pasado año[3].

Ninguna medida aislada abarca apropiadamente la amplia gama de riesgos para los niños en las carreteras, pero cada familia, comunidad y país pueden adoptar medidas orientadas a mejorar la seguridad vial de los niños. En los países que han conseguido las mayores reducciones del número de defunciones y traumatismos relacionados con el tránsito vial se ha constatado que la legislación rigurosa y su estricta aplicación, junto con el fortalecimiento de la seguridad de las carreteras y los vehículos, permiten mejorar la situación. El Decenio de Acción para la Seguridad Vial 2011–2020 de las Naciones Unidas ofrece un marco amplio para adoptar esas y otras medidas destinadas a velar por la seguridad de los niños en las carreteras[1].

Antecedentes

Si bien el problema de la seguridad vial es de alcance mundial, los niños más expuestos a morir en un siniestro de tránsito son los que viven en países de ingresos bajos y medianos, en los que se registra el 95% de las defunciones de niños por siniestros de tránsito. Las tasas varían de una región a otra. Incluso dentro de los países, los niños de los sectores pobres corren el mayor riesgo.

¿Por qué los niños son tan vulnerables a los siniestros de tránsito? Los niños pequeños están limitados por su desarrollo físico, cognitivo y social, y por ello son más vulnerables a los siniestros de tránsito que los adultos. Debido a su pequeña estatura puede ser difícil para ellos ver el tránsito a su alrededor, y para los conductores y otras personas ver a los niños. Además, si sufren un siniestro de tránsito, sus cabezas más blandas los hacen más susceptibles de sufrir traumatismos craneales graves que los adultos. Los niños más pequeños pueden tener dificultades para interpretar las diferentes señales y sonidos, lo que podría influir en su apreciación de la proximidad, velocidad y dirección de vehículos en movimiento. Asimismo, estos niños suelen ser impulsivos, y su limitada capacidad de concentración supone un reto para prestar atención a más de un problema a la vez. A medida que crecen y llegan a la adolescencia se vuelven especialmente propensos a asumir riesgos que ponen en peligro su seguridad en las carreteras.

¿Qué medios de transporte exponen a los niños a mayores riesgos de siniestro de tránsito? Podría sorprender el hecho de que cada año, el 38% de los niños lesionados o muertos en carreteras en todo el mundo sean peatones. En los países de ingresos bajos y medianos, donde se producen la mayor parte de estos siniestros, los niños caminan por carreteras en las que circulan diferentes medios de transporte (algunos a alta velocidad) y en las que no existen elementos de infraestructura tales como aceras, cruces peatonales y vallas de seguridad. Los niños que viajan en vehículos representan otro 36% de las defunciones. La mayoría de estos niños son de países de altos ingresos. Cuando no utilizan un dispositivo de protección están expuestos a un mayor riesgo, tanto en el asiento delantero como trasero de un vehículo. Los demás niños que perecen en carreteras cada año conducen ellos mismos esos vehículos o viajan en bicicleta o motocicleta, frecuentemente sin casco.

Justificación

La implementación de este programa, contribuye activamente al cumplimiento de los objetivos propuestos para el Pilar Nº 3 “Usuarios de Vías más Seguros” en el marco de la Década de Acción para la Seguridad Vial propuesta por Naciones Unidas (2011-2020) y la nueva Agenda de Desarrollo Sostenible, en relación la meta en seguridad vial: Objetivo 3 – Meta 6: Reducir a la mitad los muertos y heridos en siniestros de tránsito; Objetivo 11 – Meta 2: Para 2030, proporcionar acceso a sistemas de transporte seguros, asequibles, accesibles y sostenibles para todos y mejorar la seguridad vial, en particular mediante la ampliación del transporte público, prestando especial atención a las necesidades de las personas en situación vulnerable, las mujeres, los niños, las personas con discapacidad y las personas de edad.

La solución es mejorar la seguridad vial de una manera integral. El debido tratamiento de este problema exige la coordinación y la colaboración de virtualmente todos los sectores de la sociedad, desde los gobiernos hasta las escuelas, las ONG, la industria automotriz, los desarrolladores de infraestructura vial, los conductores, los pasajeros, los ciclistas y los peatones.

En este sentido, la legislación, la fiscalización y el control, asociadas debidamente a la concientización de la población a través de campañas públicas y educativas, son el foco principal de este trabajo en forma conjunta.

 

El objetivo general del Proyecto NISEV es generar un paquete de herramientas que facilite al gobierno de Ecuador, la inclusión de políticas de prevención en materia de seguridad vial específicamente dirigidos a la protección de los niños como usuarios de las vías.