ATENCIÓN! errores más comunes al conducir

Los niños tienen que estar acompañados de un adulto al bajar de un medio de transporte.

La gran cantidad de vehículos y medios de transportes públicos han provocado la congestión vehicular y con ello la contaminación visual y auditiva para bebes, niños, jóvenes, adultos, ancianos, mascotas, etc. El inicio de un año escolar en los diferentes establecimientos educativos genera la congestión vehicular generando malestar e inseguridad para transitar.

“El regreso a clases también involucra una responsabilidad vial”, advirtieron a LA REPÚBLICA los expertos en seguridad vial del Automóvil Club del Uruguay (ACU).

ERRORES COMUNES DE LOS CONDUCTORES:

  • Estacionar en segunda fila : Provoca la demora en el tránsito, la mayoría de veces por tener una mala educación vehicular los niños bajan de los autos o de algún medio de transporte públicos exponiéndose a cualquier accidente de tránsito.
  • Estacionarse en esquinas, sendas peatonales, rampas para personas discapacitadas, entra o salida de vehículos, etc., afectando de tal manera a la movilidad de los estudiantes como peatones y a los conductores en la visualización para circular .
  • Estacionar en paradas de transporte público o escolar.
  • Estacionar en las puertas o cocheras de los establecimientos educativos obstaculiza la movilidad correcta de los mismo.
  • Exceso de velocidad
  • El uso de material o accesorios al manejar
  • Ceder el paso (los conductores mayores de 80 años no ven venir el vehículo cuando deberían ceder el paso. Los conductores entre 70 y 79, en cambio, lo ven pero calculan mal el tiempo necesario para la maniobra.)

¿SABÍA QUÉ? Los niños de 0 a 12 años que son transportados en vehículos particulares, deben viajar en sillas de seguridad –Sistema de Retención Individual (SRI).

ATENCIÓN, con tu educación vehicular.

ACCIDENTES ENLATADOS. “MUY BUENA CAMPAÑA DE TRANSITO”

El impacto es el recurso más utilizado en las campañas de sensibilización contra los accidentes de tránsito. En ocasiones, los anuncios muestran imágenes agresivas. La campaña que ha creado la agencia Talent Brasil para la Associação Brasileira de Medicina de Tráfego (Abramet) muestra los resultados de una conducción bajo los efectos del alcohol sin necesitar un gran presupuesto y con un resultado igualmente efectivo utilizando únicamente latas de cerveza.

Guía para circular con lluvia, niebla y en circunstancias climatológicas adversas

 

Durante los meses de invierno se producen una gran cantidad de accidentes de tráfico en nuestro país, debido a las temperaturas variables que existen entre cada región y la dificultad de adaptar la conducción a las circunstancias que nos pide la carretera. En estos últimos tres años y tan sólo durante los meses de diciembre a febrero, se han producido 278 fallecimientos y más de 15.000 accidentes en nuestras carreteras, lo que supone unos índices muy altos de siniestralidad en relación a la baja movilidad que se produce durante este tiempo.

Por tanto resulta conveniente conocer y aplicar una serie de conductas que nos permitan tener total seguridad al volante para prevenir el error humano y tener un control total de nuestro vehículo en diferentes condiciones climáticas. Aquí podrás aprender cuáles son las principales dificultades que podemos encontrar durante el periodo invernal y cómo exponernos a ellas sin problemas.

¿Qué hacer generalmente en circunstancias climatológicas adversas?

 

La peligrosidad a la que nos exponemos en condiciones extremas del clima residen principalmente en la dificultad para realizar maniobras, conducir con prudencia y controlar el vehículo en situaciones delicadas, como por ejemplo y sobre todo, la lluvia. En casos en los que el suelo esté resbaladizo, nos pillen rachas de aire por sorpresa, haya mala visibilidad o cometamos errores, como una velocidad inadecuada, pueden suponernos complicaciones que estamos a tiempo de corregir y evitar.

En el caso de la lluvia peor resulta cuando caen las primeras gotas, ya que al mezclarse con el polvo y grasa del asfalto pueden crear una película más resbaladiza aún que sobre suelo totalmente mojado tras una lluvia fuerte. La niebla intensa, el viento, la nieve y el hielo son otros condicionantes a tener en cuenta durante esta temporada de invierno que pueden ponernos las cosas complicadas durante nuestra ruta.

Es por ello que, en rasgos generales, debemos adaptar nuestra velocidad a las circunstancias del terreno, estado del suelo y de visibilidad, aumentar la distancia de seguridad con el resto de vehículos que nos preceden para aumentar nuestra capacidad de reacción ante un imprevisto, evitar frenadas bruscas y realizar las maniobras suavemente, controlar el perfecto estado de los elementos de nuestro vehículo como las luces, neumáticos y equipo especial como cadenas, chalecos reflectantes, triángulos de emergencia, etc.

Conducción con lluvia

La lluvia como hemos dicho es uno de los elementos causantes de peores condiciones en carretera y, por tanto, mayor número de accidentes (alrededor de 7 de cada 10), debido a que genera una menor visibilidad y reduce la adherencia de forma extrema desde las primeras gotas. Además, los días de lluvia en grandes ciudades provocan una circulación más lenta y por tanto atascos y retenciones en masa.

Sobre todo debemos extremar la precaución cuando corramos el riesgo de realizar aquaplanning, pudiendo perder el control y estabilidad del vehículo consecuencia de una presión inadecuada de los neumáticos o el desgaste de la profundidad del dibujo. Si nos encontramos de frente con una zona encharcada debemos alejarnos rápidamente de ella, por mucho que conozcamos ese tramo, ya que puede arrastrar el vehículo u ocultar un socavón en la carretera.

Lo que debemos hacer en estos casos es mantener la atención en una buena limpieza y estado de los faros, espejos, parabrisas y limpiaparabrisas para obtener una mejor visión del entorno. Podemos quitar el vaho de los cristales usando aire caliente o el aire acondicionado con potencia, algo con lo que todos los vehículos actuales cuentan de serie. Es importante encender el alumbrado de cruce, sobre todo para ser vistos, y aumentar la distancia de seguridad para evitar frenazos a destiempo y las salpicaduras del coche de delante.

Conducción con niebla

En España es habitual encontrar niebla en zonas de montaña y de frío, pero regiones como Murcia, Albacete, Toledo, Extremadura, Orense, el norte de Castilla y León y el interior de Cataluña también cuentan con temporadas amplias de niebla. Conducir en estos casos implica un humedecimiento general de la calzadapudiendo hacerla más deslizante. Por lo tanto es aconsejable una reducción drástica de la velocidad hasta límites que nos permitan conducir tranquilos, evitando si es posible los adelantamientos, sobre todo en carreteras convencionales.

El uso de las luces largas no es aconsejable ya que pueden provocar un efecto rebote que nos deslumbre a nosotros mismos, por lo que debemos activar el alumbrado antiniebla, no sólo para ver, si no para ser vistos y apagarlas de nuevo al recuperar la visibilidad, para no molestar al resto de conductores. Además, podemos usar las marcas longitudinales, central y laterales, como guía del camino y no perder la referencia de por dónde circulamos. En caso de perder la referencia de la calzada y caer en los nervios, podemos retirarnos a un lado de la calzada y conducir a una velocidad más baja por el arcén con las luces de emergencia hasta que las circunstancias nos permitan volver a circular con total confianza.

La tecnología, nuestra gran aliada

Hoy en día, los vehículos modernos cuentan con numerosos asistentes automatizados que nos permiten una mayor facilidad para conducir en este tipo de circunstancias, para evitar en la medida de lo posible el error humano, la pérdida de estabilidad del vehículo y las frenadas complicadas:

  • ABS (Sistema Antibloqueo de ruedas): permite mantener la dirección y el control del coche cuando se produce una frenada de emergencia y acortar así el tiempo de reacción.
  • ESP, estabilidad: sirve para corregir las pérdidas de control en el caso de derrapes, permitiendo una frenada individual de cada rueda.
  • ACC (Control de Crucero Adaptativo): frena o acelera el coche automáticamente en función de la distancia de seguridad adecuada. En cualquier caso, no impide que el conductor controle acelerador y freno por su cuenta.
  • ASR (Control de Tracción): en el caso de arranques sobre suelos deslizantes con hielo y agua, impide que las ruedas patinen, ofreciendo un mayor agarre y empuje.
  • Aviso de frenada de emergencia: detección y aviso al usuario cuando el resto de vehículos puedan cruzarse o sean susceptibles de cometer una colisión. También avisa cuando hay un despiste y no se ha presionado el freno.
  • Luces adaptativas: de tipo xenón o LED, calibran la luminosidad ambiental, la distancia a otros vehículos, el estado de la carretera y climatología para ajustar el alumbrado.

En cualquier caso no debemos olvidar hacer una correcta revisión rutinaria de nuestro equipo y un chequeo de los elementos clave de nuestro vehículo para prevenir cualquier tipo de avería mecánica durante estas condiciones tan exigentes. El control de la profundidad del dibujo de los neumáticos, la suspensión y frenos, la batería y el sistema eléctrico de manera general, junto con otros elementos a verificar como la climatización, el estado de los limpiaparabrisas, el alumbrado, el líquido anticongelante, aceites y filtros.

Además, recomendamos tener siempre a disposición en el coche una rueda de repuesto, un kit antipinchazos, cadenas de nieve, triángulos y chalecos reflectantes, rascadores, linterna, guantes, una pequeña pala, pinzas para la batería, entre otros. Así nos aseguraremos de poder resolver cualquier inconveniente que nos haga abandonar la ruta durante el invierno.

Esta infografía de la Fundación MAPFRE te resume todo lo que tienes que tener en cuenta para conducir con climatología adversa:

Para Más información da clic AQUÍ ABAJO Y Visita Nuestra Página de Facebook

Fundación Cavat

Dura recuperación de niños accidentados en vías del Ecuador

Esa mañana llovía en Quito los padres se enteraron del accidente por noticias y llamadas de amigos les comentaron que el bus con los 15 niños perdió pista, dio dos vueltas de campana y quedó sobre el parterre central de la avenida Simón Bolívar. Tahís fue una de las víctimas. Su padre, Alexis, estaba en el trabajo cuando recibió la alerta. La directora del centro terapéutico le llamó a las 09:51, dos horas después del accidente. “¿Cómo está mi niña?, voy este rato para allá”, respondió aquel 25 de marzo. Llegó con su pareja y encontró a los chicos, todos con discapacidad intelectual, recostados en colchonetas, en una de las salas de terapia del centro.

Tahís tenía hematomas leves en su mano izquierda, en las rodillas y en su cabeza. Las historias de niños víctimas de accidentes viales son frecuentes en el país. Solo en Guayas, entre enero y mayo, 337 menores hasta los 12 años sufrieron lesiones por atropellos, volcamientos, estrellamientos… En ese mismo período 23 chicos fallecieron en esa provincia, según la Comisión de Tránsito del Ecuador.

Fernando, por ejemplo, sufrió secuelas más graves en un siniestro registrado hace dos meses en Guayaquil. Un taxi lo atropelló mientras jugaba. Permaneció cinco semanas hospitalizado. Desde hace 15 días asiste a clases en sillas de ruedas. Al Hospital de Niños Francisco de Icaza Bustamante, uno de los más grandes del país, llegan hasta tres víctimas diarias por sufrir lesiones y traumas en percances viales.

Uno de ellos fue Jhon, un niño de 11 años, quien la semana pasada acudió a terapia física luego de que su pierna fuese impactada por un vehículo. Ese hecho ocurrió mientras se bajaba de un bus urbano. Las causas son diversas: padres que conducen motocicletas con sus hijos sin casco, choferes que dejan pasajeros en vías intermedias o exceso de velocidad son las más frecuentes. El médico traumatólogo, Bleuler Solís, comenta que tras un accidente se inicia una larga evaluación a los pequeños. Pasan por áreas de laboratorio, rayos X, tomografía, neurología…En esas unidades se descartan lesiones graves internas. Sofía de 11 años, en cambio, permaneció más de una semana hospitalizada. Los médicos le amputaron dos dedos de su mano derecha. El accidente ocurrió hace un año en Guayaquil. El auto en el que viajaba se estrelló con otro que salía de una calle transversal. Tres meses después, la menor inició un tratamiento fisioterapéutico en su muñeca. En el centro médico se ejercita con impulsos eléctricos. Esas descargas activan los nervios y aumentan la destreza de la mano.

Pero casos como los de Sofía requieren atenciones más especializadas. Según la psicóloga infantil, Consuelo Meza, los efectos físicos que deja un accidente influyen en la estabilidad emocional de las víctimas. Los menores con miembros amputados, con parálisis en sus piernas o traumas cerebrales son derivados a áreas de salud mental. Muchas veces los chicos desconocen de su discapacidad mientras están hospitalizados. “Se conversa con ellos para que sepan, por ejemplo, que cuando salgan ya no van a poder caminar”, dice Meza. En otros hechos, los niños padecen trastornos postraumáticos. Los expertos reconocen que muchas víctimas temen que el accidente vuelva a suceder. Pueden sufrir cambios en su estado emocional como ataques de pánico, episodios de ansiedad, estrés, entre otros.

En el caso de Tahís, ese 25 de marzo fue evaluada por especialistas en neurología del Hospital Militar de Quito. Tras el análisis, la enviaron a casa. Su padre recuerda dos episodios tras el accidente en la Simón Bolívar. El primero, mientras su hija dormía. En la madrugada la pequeña tuvo pesadillas y despertó llorando. Su madre de crianza durmió a su lado para tranquilizarla. Sus compañeros tuvieron cuadros similares, vomitaron. El segundo episodio ocurrió días después del volcamiento. La familia pasaba por la avenida en donde fue el accidente y Tahís se llevó las manos al rostro. En agosto pasado, cuatro pequeños también vieron cómo un auto atropellaba a su hermano de 12 años. Eso ocurrió en el centro de Guayaquil y desde allí sufren “un temor grande a los carros y a las calles transitadas”, recuerda Isabel, su madre. Cada vez que sale con ellos se ponen nerviosos e incluso lloran cuando ven carros o escuchan el ruido de los motores. “Me dicen que tienen miedo de un vehículo los mate”. Pese a que el autor del atropello fue sentenciado a cinco años, los recuerdos de esos hechos no desaparecen y aún afectan a la familia. Sobre todo a los cuatro menores que presenciaron el accidente. Según estadísticas oficiales, el tipo de accidente que genera la mayor cantidad de menores lesionados o fallecidos es el atropellamiento. La Agencia Nacional de Tránsito (ANT) establece 24 causas probables de siniestros en vías y carreteras a escala nacional. ​
Fuente:

Diario EL COMERCIO en la siguiente dirección: http://www.elcomercio.com/actualidad/dura-recuperacion-ninos-accidentados-ecuador.html

Accidentes in itinere – Peatones y ciclistas

El accidente in itinere es aquel que se produce durante el trayecto de casa al trabajo y viceversa. Aunque a veces no pensemos en ellos, los peatones y ciclistas son los más vulnerables. Deben prestar una gran atención mientras circulan, cruzan vías etc…

Si vas y/o vuelves al trabajo en bici, debes saber que:

  • Es importante que el tamaño de la bicicleta sea el adecuado.
  • Si circulas de noche, por pasos inferiores y túneles es necesario llevar alumbrado.
  • Utiliza el casco de seguridad siempre.
  • Está prohibido circular con auriculares o hablando por el móvil.
  • Los ciclistas también deben observar las mismas normas en cuanto a tasas de alcoholemia que el resto de conductores. Por tanto, si bebes ¡no circules!
  • Antes de iniciar la marcha, comprueba que no se acercan otros vehículos.
  • Señaliza siempre las maniobras que vayas a realizar. Es necesario que el resto de usuarios de la vía, sepan con suficiente antelación, cuáles van a ser tus movimientos.
  • En ciudad circula los más a la derecha posible.
  • Siempre que puedas utiliza el carril bici.
  • Respeta las señales de circulación.
  • En días de lluvia y viento aumentan las posibilidades de deslizamientos y caídas. Circula más despacio y extrema la precaución.

Si vas y/o vuelves al trabajo andando, debes saber que:

  • Te recomendamos que para el trayecto utilices  calzado cómodo, ajustado y sin excesivo tacón.
  • Camina siempre por la acera.
  • Si tienes que transitar por zonas en las que no haya acera, hazlo lo más cerca posible de las casas o edificios.
  • Aunque vayas andando, presta atención a la vía, la situación del pavimento, la dirección de otros peatones etc…muchos accidentes se deben a tropiezos o despistes, causando  caídas que pueden ocasionar fracturas, esguinces y torceduras.
  • Cruza siempre por los pasos de peatones.
  • No cruces cuando el semáforo para peatones esté en rojo, incluso si no viene ningún coche. Espera hasta que esté verde.
  • Antes de cruzar comprueba siempre que los coches se hayan detenido.
  • En días de lluvia, presta especial atención a las zonas pintadas en blanco de los pasos de peatones. En ocasiones  son especialmente resbaladizas.
  • En días de viento, presta atención a las ramas de los árboles.
  • En días de situación meteorológica adversa, es importante que lleves un buen calzado para evitar resbalones. Lo adecuado es que fuera impermeable y antideslizante.

Fuente: Mutua Balear

 

Para Más información da clic AQUÍ ABAJO Y Visita Nuestra Página de Facebook

Fundación Cavat

La diferencia entre 120 y 150 km/h

La capacidad de reducir la velocidad es imprescindible. Creo que no es necesario argumentar en este sentido, quedarse sin frenos es la peor pesadilla de cualquier automovilista.

 

Cuando estamos frenando, el pavimento ejerce cierta fuerza hacia atrás sobre nuestro vehículo. La segunda ley de Newton dice que el efecto de dicha fuerza es provocar una desaceleración inversamente proporcional a la masa del vehículo. En otras palabras, «la fuerza es igual a la masa por la (des)aceleración». La desaceleración no depende de la velocidad; tendremos la misma frenada a 120 como a 150km/h. Pero, evidentemente, cuanto mayor sea la velocidad, a igualdad de desaceleración, más tiempo nos costará detenernos.

Es decir, al doblar la velocidad, se cuadruplica la distancia que recorremos al frenar. Al pasar de 120 a 150km/h, pese que el aumento de la velocidad es sólo del 25%, la distancia de frenado se incrementa en un 56%.

Podemos compararla de la siguiente forma. Cuando un vehículo se detiene por emergencia en la carretera, la ley le obliga a colocar el triángulo 50 metros por detrás, y de forma que sea visible una distancia de 100m. Es decir, la ley nos asegura que seremos conscientes del obstáculo con una antelación de 150m.

Supongamos que el margen se cumple de forma exacta. A 120km/h, podremos detenernos justo al llegar a la altura del triangulo, bastante lejos del vehículo averiado. Parece un margen de seguridad más que adecuado. En cambio, si íbamos a 150km/h, como pronto conseguiremos detenernos a penas cuatro metros.

¡Cuatro metros! Y eso, suponiendo que todo marcha a la perfección, que no nos despistamos ni una milésima de segundo, que reaccionamos rápido, que somos capaces de aplicar la fuerza necesaria sobre el pedal del freno, que la carretera y las ruedas se encuentran en perfecto estado, gozando de la máxima adherencia…

En conclusión, en el caso que nos traemos entre manos, evitar un accidente siniestro resulta un 46% más difícil. Y todo esto, para ganar diez minutos cada cien kilómetros.

Fuente: Circula seguro. Fundación Mapfre

 

Para Más información da clic AQUÍ ABAJO Y Visita Nuestra Página de Facebook

Fundación Cavat

Consejos de seguridad vial para conductores adolescentes

¿Un conductor adolescente está preparado para enfrentar los riesgos y la responsabilidad que supone conducir en las autopistas?

 

Obtener una licencia de conducir es la puerta de entrada hacia muchas grandes posibilidades, y para un adolescente en especial es casi como si fuese el inicio de una ansiada adultez cargada de libertad y, desde luego, responsabilidades. Si bien los conductores jóvenes tienen todas las aptitudes necesarias para asumir la responsabilidad de conducir un vehículo, no todos, conducen de la misma forma, y mucho menos tienen la misma actitud al volante.

En América Latina y el Caribe los traumatismos causados por el tránsito son la segunda causa de muerte en jóvenes entre los 15 y los 24 años. Esto sucede por la combinación de varios factores desfavorables: como cansancio, conducción nocturna, uso de sustancias psicotrópicas y el consumo de alcohol. Tal vez, de entre todos los factores que inciden en mayor medida sobre la accidentalidad de los jóvenes, esté la falta de experiencia en la conducción. Los jóvenes por regla general, no ven la actividad de conducir como peligrosa, a la vez que confían en exceso de su capacidad para controlar el vehículo en cualquier situación, por lo que arriesgan mucho más, convirtiéndose así, en un individuo vulnerable para sufrir un siniestro de tránsito.

Lo cierto es que los conductores adolescentes necesitan, como todos, de la guía y los consejos de aquellos que contamos con algunos años más de experiencia tras del volante para recibir los necesarios consejos de seguridad vial para conductores que hará de su experiencia en las carreteras más seguras y responsables. A continuación detallaremos algunas sugerencias de seguridad vial para conductores que usted puede compartir con sus hijos o con cualquier conductor adolescente que lo necesite. Preste mucha atención:

 

  • Uso del cinturón de seguridad obligatorio: Es quizá el hábito principal que todo buen conductor debe empezar a asumir desde el inicio y que, sin embargo, los conductores jóvenes suelen obviar en algunos momentos. El uso del cinturón de seguridad es obligatorio tanto para el conductor, como para todos los pasajeros en el interior del vehículo. De el ejemplo y enséñele a su hijo la importancia del uso del cinturón de seguridad.
  • Respete las reglas y normas de tránsito: La obtención de una licencia no garantiza el pleno conocimiento de todas las normas y reglas de tránsito, este es un conocimiento que debe siempre verse actualizado y puesto en práctica. Usted puede empezar a repasar junto a su hijo todas las normas y reglas de tránsito y explicarle de manera amigable las razones e importancia de su cumplimiento.
  • No exceder los límites de velocidad permitidos: Enséñele a su hijo que las vías y carreteras, no son una pista de carreras, que no esta en ninguna película de rápidos y furiosos para conducir a velocidades superiores a las que establece la ley, recuerde que a mayor velocidad, mayor distancia de reacción.
  • Sin distracciones: Los conductores jóvenes suelen distraerse con mayor facilidad que aquellos de mayor edad y experiencia, además de que la conducción distraída es un mal hábito. Inculque en sus hijos la costumbre de no utilizar ningún tipo de distractor (celular, redes sociales, música en alto volumen e incluso charlas y discusiones con los pasajeros) mientras se conduce un vehículo.
  • No alcohol, ni sustancias psicotrópicas al volante: Es otro hábito importante que usted debe empezar a inculcar a sus hijos desde temprana edad, y desde luego educando con el ejemplo. Los jóvenes en particular tienden a buscar diversión con sus amistades y ya sea por buscar el reconocimiento o inclusión dentro de su grupo de amigos, suelen verse en el escenario de beber alcohol y conducir un vehículo. El alcohol y el consumo de sustancias psicotrópicas disminuyen las facultades, la concentración y los reflejos de las personas, haciendo que ante situaciones de alto riesgo no puedan evitar o, en la mayoría de los casos, sean los causantes de colisiones con terribles consecuencias. Si vas a beber alcohol, no conduzcas, es una frase que siempre debe estar presente.

Para Más información da clic AQUÍ ABAJO Y Visita Nuestra Página de Facebook

Fundación Cavat

Consejos para reducir el estrés por tránsito vehicular

Manejar automóvil no es tarea fácil, más allá de ser hábil detrás del volante se convierte en una actividad estresante en cierto punto.

La conducción es una tarea que requiere de nuestra atención al 100%, para cuidarse del conductor imprudente, el peatón que la sale de la nada y del motociclista que aprovecha cualquier hueco que hay entre automóviles para colarse. De acuerdo a un estudio realizado, se dice que las personas llegan a pasar más de 90 minutos al día en su automóvil, ya sea simplemente entre ir y regresar de su trabajo todos los dias, adicionalmente si le sumamos a eso la sensación de encierro en el automóvil y de no poderse mover con el vehículo para ningún lado, al estar completamente parado en el tránsito, aumenta considerablemente el estrés.

Es por eso que en esta ocasión te damos unos consejos para reducir o “evitar” el estrés causado por el tránsito vehicular para que llegues tranquilo a tu destino:

  • Revisa tu auto. Por lo menos una vez al mes asegúrate de verificar el aire y el estado de las llantas, frenos y en general revisar el funcionamiento mecánico del vehículo. Lo que menos quieres es quedarte a la mitad del camino y pasar un mal rato. No sabes si te quedarás varado en la carretera desierta o en un barrio que no conozcas, arriesgando con ello tú seguridad y la de tu familia.
  • Organiza y Planea tu ruta.  Uno de los principales factores que produce el estrés es conducir a contra tiempo. Estar atento a las últimas actualizaciones de tránsito te puede ayudar a evitar embotellamientos. Si puedes consulta como esta el tráfico en las noticias matutinas o vespertinas eso te dará una ventaja y así sabras que rutas tomar si perder nada de tiempo.
  • No pierdas el control. Evita a los conductores agresivos, es mucho mejor dejarlos pasar y que sigan su camino. Trata de no tener discusiones con otros conductores, ya que sólo incrementaran tus niveles de estrés. Recuerda que nada ganas enojándote, solo pasarás mal rato y a la final no solucionaras nada.
  • Mantén la calma. Muchos de los factores que causan el tráfico están fuera de nuestro alcance, sin embargo, la forma en la que conducimos y el respeto a las señales de tránsito influye en la experiencia que tenemos al volante. Si ya te encuentras estancado en el tráfico, respira, trata de escuchar música que te agrade, te haga sentir alegre y que te mantenga calmado mientras manejas. Igualmente la sensación de encierro puedes amenizarla, poniendo el aire acondicionado a una temperatura agradable.

Recuerda que ante el estrés y conducción, no sólo es importante conocer sus causas y consejos para evitarlo, sino que la mejor solución será no manejar un vehículo si estamos muy agobiados. En el caso de que estas situaciones se hicieran cada vez más frecuentes y/o se agravaran será necesario acudir a un profesional especializado para que nos ayude a controlarlas.

Para Más información da clic AQUÍ ABAJO Y Visita Nuestra Página de Facebook

Fundación Cavat

Los traumatismo causados por el tránsito son la primera causa de muerte entre niños de 5 a 14 años.

Cada cuatro minutos un niño muere prematuramente en alguna carretera del mundo. Otros cientos sufren traumatismos, muchos de ellos graves.

Si bien el problema de la seguridad vial es de alcance mundial, los niños son los mas vulnerables a los siniestros de tránsito. En el año 2013, el 36% de los fallecidos en Ecuador a causa de siniestros de tránsito, eran menores de 19 años.

Según datos proporcionados por la Agencia Nacional de Tránsito de Ecuador (ANT), durante el año 2015, fallecieron 227 niños de entre 0 y 15 años a causa de siniestros viales; en lo que va del 2016 (enero – julio), han fallecido 91 menores en el mismo rango de edad, un 40% del total de fallecidos durante el pasado año.

¿Por qué los niños son tan vulnerables a los siniestros de tránsito?

Los niños pequeños están limitados por su desarrollo físico, cognitivo y social, y por ello son más vulnerables a los siniestros de tránsito que los adultos. Debido a su pequeña estatura puede ser difícil para ellos ver el tránsito a su alrededor, y para los conductores y otras personas ver a los niños. Además, si sufren un siniestro de tránsito, sus cabezas más blandas los hacen más susceptibles de sufrir traumatismos craneales graves que los adultos. Los niños más pequeños pueden tener dificultades para interpretar las diferentes señales y sonidos, lo que podría influir en su apreciación de la proximidad, velocidad y dirección de vehículos en movimiento. Asimismo, estos niños suelen ser impulsivos, y su limitada capacidad de concentración supone un reto para prestar atención a más de un problema a la vez. A medida que crecen y llegan a la adolescencia se vuelven especialmente propensos a asumir riesgos que ponen en peligro su seguridad en las carreteras.

¿Qué medios de transporte exponen a los niños a mayores riesgos de siniestro de tránsito? 

Podría sorprender el hecho de que cada año, el 38% de los niños lesionados o muertos en carreteras en todo el mundo sean peatones. En los países de ingresos bajos y medianos, donde se producen la mayor parte de estos siniestros, los niños caminan por carreteras en las que circulan diferentes medios de transporte (algunos a alta velocidad) y en las que no existen elementos de infraestructura tales como aceras, cruces peatonales y vallas de seguridad. Los niños que viajan en vehículos representan otro 36% de las defunciones. La mayoría de estos niños son de países de altos ingresos. Cuando no utilizan un dispositivo de protección están expuestos a un mayor riesgo, tanto en el asiento delantero como trasero de un vehículo. Los demás niños que perecen en carreteras cada año conducen ellos mismos esos vehículos o viajan en bicicleta o motocicleta, frecuentemente sin casco.

Ninguna medida aislada abarca apropiadamente la amplia gama de riesgos para los niños en las carreteras, pero cada familia, comunidad y país pueden adoptar medidas orientadas a mejorar la seguridad vial de los niños. En los países que han conseguido las mayores reducciones del número de defunciones y traumatismos relacionados con el tránsito vial se ha constatado que la legislación rigurosa y su estricta aplicación, junto con el fortalecimiento de la seguridad de las carreteras y los vehículos, permiten mejorar la situación. El Decenio de Acción para la Seguridad Vial 2011–2020 de las Naciones Unidas ofrece un marco amplio para adoptar esas y otras medidas destinadas a velar por la seguridad de los niños en las carreteras.

Para Más información da clic AQUÍ ABAJO Y Visita Nuestra Página de Facebook

Fundación Cavat

Prevención de accidentes de tránsito en niños y niñas

Los niños menores de cinco años corren peligro especial en la calle y en la carretera. Siempre debe haber alguien con ellos y debe enseñárseles las normas de seguridad en las vías tan pronto como comiencen a caminar.

 Según datos de UNICEF (20015), 750.000 niños en el mundo mueren cada año a causa de diversas lesiones. Otros 400 millones se lesionan de gravedad. Muchas de estas lesiones generan discapacidades permanentes y daños cerebrales. Las lesiones son una causa importante de mortalidad y discapacidad entre los niños de corta edad.

Las lesiones más frecuentes son las caídas, las quemaduras, morir ahogado y los accidentes de tránsito. Muchas de estas lesiones se producen en el hogar o cerca de él. Casi todas ellas pueden evitarse. Asimismo, muchas de estas lesiones serían menos graves si los padres supieran qué hacer cuando se producen.

Los niños menores de cinco años corren un peligro especial en la calle y en la carretera. Siempre debe haber alguien con ellos y debe enseñárseles las normas de seguridad en las vías tan pronto como comiencen a caminar.

Los niños de corta edad no piensan antes de cruzar corriendo una calle o una carretera. Los familiares deben supervisarlos con mucha atención.

Los niños no deben jugar cerca de una calle o una carretera, sobre todo si están jugando con una pelota.

Se debe enseñar a los niños a que caminen a un lado de la calle o de la carretera, siempre frente al tráfico.

Es importante enseñar a los niños que, cuando crucen una vía, deben:

  • Detenerse al borde de la vía
  • Mirar a ambos lados
  • Escuchar si viene algún automóvil u otro tipo de vehículo antes de cruzar
  • Tomar a otra persona de la mano
  • Caminar en vez de correr

Se debe motivar a los niños mayores a que vigilen a los menores y que den un buen ejemplo.

Los accidentes de bicicleta son una causa frecuente de lesión y de muerte entre los niños. Las familias pueden evitar los accidentes de bicicleta si se aseguran que los niños aprenden las normas de seguridad en la vía. Los niños deben utilizar cascos u otro tipo de protección para la cabeza cuando montan.

Los niños corren un riesgo elevado de sufrir una lesión grave si viajan en el asiento delantero de un automóvil o en la parte trasera de una camioneta sin supervisión.

Uso de sillas de seguridad:

El uso inadecuado de sillas de seguridad en los niños ocasiona muchas lesiones fatales, por ello se deben tener en cuenta las siguientes recomendaciones:

  • El uso de sillas de seguridad en la silla posterior del vehículo mirando hacia atrás hasta el año de edad o en niños con pesos de hasta 9 kilogramos.
  • A partir del año y hasta que pese 20 kilogramos o cuando sus orejas hayan alcanzado el limite superior de su silla, lo que se consigue alrededor de los 4 años, se ubicarán en el sillón trasero mirando hacia delante.
  • La silla de seguridad debe estar siempre sujeta al asiento con el cinturón de seguridad del vehículo. A su vez debe asegurarse el cinturón que trae la silla de seguridad.
  • A partir de los 4 ó 5 años de edad se debe utilizar el cinturón de seguridad del vehículo con un cojín para que quede cómodo, condición que se mantiene hasta que el escolar alcance los 35 kilogramos o 135 centímetros de altura.
  • Finalmente a partir de los 12 años, puede ir adelante o atrás, pero siempre con cinturón de seguridad.
  • El uso de la bolsa de aire (“airbag”) sólo está diseñado para adultos y no se recomienda en los niños por las posibles lesiones en cara y cabeza.
  • No viaje con niños en brazos.
  • No comparta el cinturón de seguridad con el niño.
  • No lleve objetos dentro del carro que puedan salir despedidos y golpear un niño en caso de accidente. Deben guardarse en el baúl o en la guantera.

Una silla de seguridad para bebe o niño pequeño aumenta en un 90% la probabilidad de sobrevivir a un accidente.

Primeros auxilios a menores víctimas de accidentes de tránsito:

  • Las lesiones en la cabeza y la espina dorsal, especialmente en el cuello, son muy peligrosas porque pueden causar parálisis para toda la vida o amenazar la vida de quien las sufre. Limite los movimientos de la cabeza y de la espalda y evite cualquier torsión de la espina dorsal para evitar mayores lesiones.
  • Un niño que no logra moverse o que padece un dolor agudo puede tener algún hueso fracturado. No mueva la zona lesionada. Manténgala firme y con apoyo, y solicite ayuda médica.
  • Si el niño se encuentra inconsciente, manténgalo a una temperatura tibia y solicite ayuda médica inmediatamente.
  • En el caso de rasguños y torceduras de importancia, sumerja la zona lesionada en agua fría o ponga hielo en la lesión durante 15 minutos. No coloque el hielo directamente sobre la piel. En lugar de ello, coloque una capa de tela entre el hielo y la piel. Retire el hielo o el agua, espere 15 minutos y repita la operación si es necesario. El frío debe ayudar a reducir el dolor, la hinchazón y la contusión.

Muchas lesiones graves pueden evitarse si los padres o las personas encargadas de la atención vigilan con cuidado a los niños de corta edad y mantienen el entorno seguro.

 

Para Más información da clic AQUÍ ABAJO Y Visita Nuestra Página de Facebook

Fundación Cavat